Junio 29, 2017

Fiestas

En Semana Santa un total de siete hermandades recorren las calles de Villargordo, durante los siete días de su duración, englobando un total de casi ochocientos cofrades que participan activamente en los desfiles procesionales. La antigüedad de algunas de estas cofradías se remonta al siglo XVI y XVII, como en el caso de las de la Santa Cruz y la Vera-Cruz, incorporándose a lo largo del XVIII la de la Virgen de los Dolores y Nuestro Padre Jesús Nazareno, con una historia llena de altibajos pero con un resurgir a partir de 1991, cuando se incorporan la Esperanza, el Santo Entierro, la Borriquilla y el Resucitado. Los pasos de las diferentes cofradías, con estilos muy variados y diversos, aportan un rico patrimonio imaginero que comprenden tallas del siglo XVIII de la escuela granadina, como la Virgen de la Amargura, y contemporáneas de la escuela granadina de Sánchez Mesa, en el caso de la Virgen de los Dolores, obras del cordobés Francisco Romero, autor de la Virgen de la Esperanza y del Cristo del Gran Poder, y de la escuela imaginera gaditana como un San Juan Evangelista de Luis González Rey. Un completo bagaje de insignias, orfebrería, talla y bordados se distribuyen en estas procesiones, en las que los diferentes cuerpos de costaleros participan activamente de estas manifestaciones religiosas en la calle. Muy emotivas son las procesiones de la madrugada, con el tradicional “encuentro” en la plaza de la Iglesia, y la procesión de la Soledad en la tarde-noche del Viernes Santo, por su austeridad y silencio, en la que se han recuperado estilos primitivos como la Cruz de manguilla, el muñidor y la túnica de cola con faja de esparto. La Semana Santa villargordeña posee además un repertorio musical propio formado por varias composiciones del comandante Martos Calles.

En el mes de mayo se celebra la “Fiesta de las Flores” en honor a la patrona de Villargordo, la Virgen del Amor Hermoso, con una animada Semana Cultural y verbenas nocturnas centradas sobre todo alrededor del paseo. En julio la bajada y subida desde su ermita hasta la iglesia parroquial del patrón, el Cristo de la Salud, congrega a gran cantidad de villargordeños en torno a su imagen devocional, repitiendo cada noche del 28 de julio los tradicionales “pesos” delante del trono, donde niños y mayores son pesados en una balanza romana para luego donar la cantidad al precio del trigo durante ese año.

Celebra Villargordo la víspera de San Antón -el 17 de enero- las tradicionales lumbres con la anochecida, donde se pueden saborear chorizos y morcillas caseras alrededor de la lumbre, para luego, al día siguiente, dar las típicas “vueltas” alrededor de la ermita para implorar la protección del santo sobre los animales domésticos.

En Torrequebradilla, por su parte, se celebran fiestas patronales en honor de San Marcos, siendo costumbre procesionar el 25 de abril, festividad del santo evangelista, junto a las imágenes de San Marcos y San Francisco de Paula, un gran roscón elaborado con almendras y decorado con cintas de colores, que una vez concluido el cortejo es subastado y degustado por los presentes.

En cuanto a las canciones y danzas folclóricas documentadas en Villargordo, el ciclo navideño ha aportado gran cantidad de villancicos y romances tradicionales, mediante los que los villagordeños, organizados en grupos, iban solicitando el aguinaldo por casas y cortijos. Otro amplio grupo lo constituyen las saetas, interpretadas en Semana Santa, con letras ingenuas y sencillas, y las canciones de trilla y siega interpretadas en las eras. Los romances, muy numerosos, eran aprendidos sobre todo por la tradición de los romances de ciego que eran escritos en pequeñas cuartillas. Otro amplio grupo de coplas eran interpretadas en las fiestas de Carnaval, celebradas en el interior de las casas, siendo junto a las coplas aceituneras las más picarescas e irónicas. En cuanto a las danzas una de las más interpretadas era el “bolero antiguo”. Con sólo música, su origen se remonta al siglo XIX y se bailaba en los remates de aceituna y en las celebraciones de bodas. Otra modalidad son las canciones de corro, que se bailaban alrededor de las lumbres de San Antón, con cientos de coplas cantadas entre mozos y mozas, que se picaban en ironía y gallardía.

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