29 junio, 2017

Historia

El municipio de Villatorres nació de la fusión llevada a cabo por Decreto en 1975 entre los municipios de Villargordo y Torrequebradilla, a los que se les unió el núcleo de Vados de Torralba.

Los hallazgos arqueológicos localizados en el término municipal de Villatorres testimonian la presencia humana desde época Neolítica (3000 a.C.). Antes de llegar a Villargordo, junto al antiguo camino, se encuentra el cerro de La Pedriza, con restos de un recinto ibero-romano. De la necrópolis localizada en el Cortijo de la Chica procede una urna funeraria, que apunta al alto nivel jerárquico del personaje ibérico aquí enterrado (Museo Arqueológico Provincial).

Durante la Segunda Guerra Púnica estas tierras fueron escenario de batallas entre los cartagineses y los romanos, al situarse como tierra de frontera entre ambos bandos. Algunos investigadores identifican el núcleo de Torrequebradilla con el nombrado por Plinio y Ptolomeo como “Oringis-Havia”. En época romana proliferaron las pequeñas explotaciones agropecuarias, como testimonian los numerosos vestigios arqueológicos de su entorno.

Durante la ocupación islámica la población se mantuvo dispersa en alquerías, y en época de peligro buscaría refugio en un lugar fortificado, posiblemente el del Cerro de la Pedriza.

Algunos investigadores apuntan a que en Torrequebradilla pudo estar el castillo de Esnader, para cuya conquista partió desde Quesada Fernando III el Santo en 1219. El castillo estaba fuertemente protegido por lo que no llegó a conquistarla hasta 1230. A partir de este momento la población pasó a formar parte de los dominios de la Orden de Calatrava.

Torrequebradilla recibió el título de lealtad y varios privilegios concedidos por Alfonso XI en 1340, por haber asistido a la Batalla del Salado. Permaneció al lado de los Reyes Católicos en la conquista de Baeza, por lo que recibió nuevas mercedes, entre ellas la Carta de Puebla Nueva, por lo que dejaba de pertenecer a la Orden de Calatrava, recibiendo el mismo fuero de Jaén. En el siglo XVII pasó a formar parte del señorío de Don Íñigo Fernández de Córdoba y Mendoza.

En cuanto a Villargordo, tras la conquista cristiana aparece como núcleo realengo, dependiente de Jaén, con su propio concejo. Posteriormente se anexionó a Villardompardo por la merced que hizo Enrique IV en el año 1457 en favor del Condestable de Castilla, don Miguel Lucas de Iranzo, con motivo de su boda con doña Teresa Torres, heredera de Villardompardo. Durante la Edad Moderna Villargordo tuvo gran importancia ganadera, no sólo porque era paso del ganado, sino por las extensas zonas dedicadas a pasto.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies